El testimonio que mandó a prisión al clan Ale y ahora vive aterrorizada

La Justicia dio a la testigo una identidad reservada. Esta declaró en 2017 en el juicio contra el Clan Ale. Impedida de revelar su identidad por cuestiones de seguridad, hoy, a tres años de la sentencia, la mujer continúa escondida. El fallo del miércoles pasado, que le permite al jefe de la banda circular por la provincia pese a estar condenado a prisión, agravó su situación.

“Yo no me voy a suicidar, no voy a desaparecer, no voy a morir, mis hijos no van a desaparecer. Y si pasa algo de eso, hago responsable al Juzgado Federal de Tucumán”, señaló la testigo. La mujer repasó cómo las medidas de seguridad dispuestas para protegerla durante el juicio y después fueron fallando, pese a la promesa de la Justicia de cuidarla para que pueda dar su testimonio.

F081014 analizó los motivos por los que considera que los Ale, pese a estar condenados a diez años de prisión, no están en la cárcel. “Imaginate las consecuencias que puede traer que, realmente, alguno de ellos vaya a Villa Urquiza y se les nieguen estas semilibertades: caen jueces, caen políticos, gobernadores, ex gobernadores, actuales políticos que estuvieron nombrados y quedó como si nada. Abogados. Recordemos que en medio del juicio hubo amenazas de ellos a los abogados”, remarcó.
Ángel “El Mono” Ale y su hermano Rubén (a) “La Chancha” fueron condenados a diez años de prisión en 2017 por liderar una banda dedicada al lavado de dinero proveniente de delitos como la usura, la explotación de la prostitución, la tenencia ilegal de armas, el tráfico de estupefacientes, la usura y las amenazas, entre otros delitos. Desde entonces, cumplen prisión domiciliaria.

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En diciembre de 2019, el Tribunal Oral Federal resolvió otorgarle al Mono un permiso para ir a visitar sus campos tres veces por semana, de 8 a 20, “bajo palabra de honor”. La Fiscalía recurrió entonces a la Cámara Federal de Casación Penal, que resolvió anular la semilibertad de Ale y volver las actuaciones al Tribunal para que dicte un nuevo pronunciamiento. Sin embargo, el Tribunal desoyó la orden superior y volvió a otorgarle los permisos.

La testigo cuestionó este fallo. “Nos sigue la ‘injusticia’ tucumana y el sistema poniéndonos en el foco y en el riesgo del Mono, que no hace falta repetir todo lo que es. Si nos remitimos al fallo, es un peligro para todos los que sí nos animamos a que sean enjuiciados”, remarcó.

F081014 resolvió recurrir a la prensa para que la visibilización de su situación le otorgue seguridad. Los Ale conocen su identidad, puesto que en el juicio declaró a cara descubierta. Sin embargo, para evitar estigmatización, su rostro ha sido difuminado para la entrevista que se puede ver más abajo. /Los Primeros