A pocas horas del posible desalojo, historias de vida de la toma de terrenos en Guernica

La Provincia le dio lugar al 80% de los que fueron parte de la terrenos en Guernica. Testimonios de mujeres que fueron parte. La hipótesis del Gobierno sobre un grupo que aún es intransigente.

Las horas pasan y el jueves se acerca. El 15 de octubre es el plazo extendido al que el Juez de Garantías de Cañuelas Martín Rizzo accedió para evitar el desalojo de la toma de terrenos de Guernica. A poco más de 24 horas, el gobierno de la Provincia continúa la negociación con quienes aún no aceptaron la propuesta.

«No pediremos una nueva prórroga. Seguiremos trabajando para llegar a un acuerdo con quienes aún permanecen en el predio”, expresó el ministro de Desarrollo de la Comunidad Andrés Larroque. El dispositivo montado en la plaza de Presidente Perón continúa. Los colaboradores de distintos ministerios trabajan para darles alguna solución a las familias que llegaron en julio a tomar el predio.

Cada familia llegó con su historia a cuestas. Cada relato es para ellos su mundo, su necesidad. Reflejan sus miedos, sus ganas de tener un lugar, un techo y un trabajo. La pandemia acrecentó las desigualdades y esta toma lo dejó en claro. minutouno.com estuvo en la plaza que le da la espalda a las vías del tren para intentar reflejar lo que marcan estas horas finales ante el posible desalojo.

Esperen”, dice Belén por lo bajo mientras se acomoda el barbijo casero. “Quiero decir algo más”, agrega aunque ya había hablado de su historia de vida, de los días en la toma, de las amenazas después de haber abandonado el lugar de manera voluntaria, de los mensajes de sus amigas cuando vieron la foto de las dos nuevas habitaciones y observaron que era cierto que después de tanto tiempo su reclamo tenía asidero y después de Guernica había un horizonte con respuestas concretas. “Quiero decir que estoy feliz, que hace mucho que no estaba tan feliz como hoy. Que ahora puedo mirar a mis nenes y estar tranquila de que les voy a dejar algo. Gracias, de corazón”, cerró ante la mirada de quienes compartían su emoción.

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Las tomas de tierras en la provincia de Buenos Aires no son ninguna novedad. Datan de décadas en las que no se llegó a dar con una respuesta pese a algunos intentos. El estallido del 2001 a casi veinte años dejó minas que aún no se pudieron desactivar y la situación en Guernica es una de ellas. El predio ubicado en el partido de Presidente Perón presenta un escenario en el que confluyen varias de las problemáticas que nunca dejaron de azotar a los sectores más vulnerados y que se vieron agudizadas por los efectos de las medidas económicas tomadas durante los gobiernos de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.

En el predio que es noticia desde hace un mes por ser el asentamiento irregular más grande del Conurbano, de las 1600 familias y 300 adultos que en un principio lo habían copado solo quedan 200 personas según el Ministerio. “Hoy quedan personas vinculadas a organizaciones políticas”, dijo Andrés Larroque. Para él la eficacia del gobierno bonaerense fue “contundente”. Desde la Provincia insisten que el grupo que aún permanece en la toma no responde a otra cosa que a dos intereses determinados: el de encauzar la situación hacia un desenlace violento para desestabilizar al gobierno por parte de organizaciones políticas de izquierda y el de comercializar las tierras.

El operativo de contingencia que lleva adelante Andrés Larroque se da en un marco para la transición hacia el Plan Bonaerense de Suelo, Vivienda y Hábitat, anunciado por el gobernador Axel Kicillof. Prevé la construcción de 33.600 viviendas y el desarrollo de 85.353 lotes con servicios para los próximos tres años con una inversión final de más de $190 mil millones. «El gobierno presentó un plan que me animo a decir es histórico y que va a marcar un punto de inflexión respecto a la presencia del Estado para resolver un problema estructural que lleva décadas en la Argentina«, afirmó el dirigente surgido de La Cámpora.

En tanto, el dispositivo interministerial que funciona en la plaza del centro de Presidente Perón y recorrió M1, es encabezado por el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad acompañado por el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y el Ministerio de Justicia. El lugar fue pensado para firmar las actas acuerdo que comprometen a los vecinos a abandonar pacíficamente la toma y al Estado a garantizar la entrega de materiales para la construcción, para la limpieza de viviendas, subsidios económicos y alimentos. En el lugar también trabaja Migraciones y la Defensoría del Pueblo, quienes entre otras cosas, realizan actualizaciones del DNI.

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Otra de las historias vivenciadas en el lugar por M1 fue de la Victoria. Ella es madre soltera de cuatro hijos, tiene 28 años y vive con sus dos padres. Decidió movilizarse a la toma porque el hacinamiento en su casa no daba para más. Mientras narra el tormento que significaron los 11 días en la toma el piso de barro cruje.

“Estas son todas las bolsas que llevé para cubrirnos en la toma. De lo demás, los colchones, la ropa y algunas cosas de los nenes, no me quedó nada, me robaron todo”, cuenta Victoria. “Se la cobraron. No quieren que nadie se vaya. Dicen que tenemos que pelear, pero no nos dan ninguna solución. Es fácil así. Para andar hablando tenés que haberla vivido”, agrega angustiada.

Distintas personas que abandonaron la toma denunciaron que fueron golpeadas por hacerlo.

Victoria cierra su relato: “Lo que pasa es que ya la gente no cree más en lo que nos prometen. Por eso yo tengo ganas de volver y decirles que ahora sí nos están ayudando. Pero es para problema, a mí me amenazaron hasta con machetes. Es así, los que nos vamos no podemos volver”.

El jueves se acerca. La orden de desalojo del Juez Rizzo aún sigue en pie. El Ministerio afirma que el 80% de las personas, unas 550 familia, fueron reubicadas. Las historias vividas y contadas son muchas. Aún quedan algunas en el corazón del predio. Son horas decisivas para evitar el desalojo y profundizar el acuerdo.