El hijo del candidato Biden dejo su portátil a reparar y encendió un escandalo

Imágenes del hijo de Biden añaden guerra sucia a la campaña electoral

Joe Biden está haciendo una campaña electoral de mínimos. Se ve por delante en las encuestas y la pandemia deteriora a su rival, Donald Trump, lo que le permite reducir su exposición y la toma de riesgos. Uno de los pocos puntos débiles que tiene está en la familia: su hijo Hunter, un hombre problemático, metido en negocios por todo el mundo y con el que la campaña de Trump busca relacionar a Biden -que se presenta como la voz de la decencia- con prácticas corruptas.

Hunter Biden, hijo del exvicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.
Hunter Biden, hijo del exvicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.

En el debate entre candidatos de finales del mes pasado, Trump reveló en directo y ante todo el país que a Hunter «le echaron del ejército por cocainómano». Ahora, la guerra sucia electoral se intensifica con una historia sórdida sobre un ordenador olvidado en la que se mezclan corrupción, sexo, drogas y dudas sobre su fundamento.

La sacó a la luz ayer The New York Post, un tabloide neoyorquino que se inclina hacia el presidente de EE.UU. -al contrario que la mayoría de la prensa convencional-, y al que Facebook decidió «reducir su distribución» por las dudas sobre sus revelaciones.

El artículo desvela un supuesto encuentro en 2015 entre Biden, entonces vicepresidente de EE.UU., y un ejecutivo de Burisma, una compañía energética ucraniana en la que Hunter servía como miembro de su consejo de administración. Durante años, los aliados de Trump han tratado de retratar la presencia del hijo de Biden en la compañía como una muestra de la corrupción del candidato demócrata. El artículo añade otras comunicaciones del hijo del entonces vicepresidente y, como aderezo, un vídeo de doce minutos en el que Hunter consume droga -lo que parece una pipa de crack-, mantiene relaciones sexuales con una mujer no identificada y posa en imágenes atrevidas.

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El hallazgo

El origen del material es truculento. Según el Post, salió de un ordenador portátil que alguien dejó en una tienda para su reparación en abril de 2019 y nunca fue a buscarlo. El dueño del negocio, que el periódico no identifica, aseguró que no pudo saber si el ordenador era de Hunter, pero dijo que llevaba una pegatina de la Fundación Beau Biden (su hermano, que fue fiscal general de Delaware y murió por cáncer). El dueño aseguró haber alertado al FBI del material en el ordenador, pero antes de entregarlo hizo una copia del disco duro. Y acabó en manos de Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York, abogado de Trump y muñidor de muchos intentos conspiratorios contra Biden.

El Post asegura que conoció de la existencia del material por Steve Bannon -otra figura controvertida del entorno de Trump, que fue su ideólogo y director de campaña- y que se lo facilitó Giuliani este fin de semana.

La principal alegación parte de un email de 2015 hallado en el ordenador, en el que Vadym Pozharskyi, un asesor de Burisma, agradece a Hunter por darle «la oportunidad de conocer a tu padre». La versión de los aliados de Trump es que Biden presionó para que Ucrania expulsara a un fiscal para que no investigara a Burisma. Las presiones para expulsar a ese fiscal, al que se consideraba corrupto, partían también de los aliados europeos de EE.UU. y, en aquel momento, Burisma no estaba bajo su investigación.

En el email no queda claro si existió o no esa reunión. Biden siempre ha mantenido que nunca trató con los negocios de su hijo en el extranjero. Pero Trump calificó ayer las revelaciones de «gran escándalo» y aseguró que el Post «ha hecho un gran trabajo». La campaña de Biden respondió que las dos investigaciones impulsadas por republicanos del Senado sobre su hijo y Burisma han determinado que no hubo «ninguna ilegalidad» en la política del exvicepresidente en Ucrania.