Dólar hoy: el blue quebró su récord y cerró la semana a $178

El dólar blue siguió este viernes en alza: saltó $7 y cerró a $178. El billete paralelo avanzó y sigue sin encontrar techo. El contado con liquidación (CCL o «dólar cable»), utilizado por empresas e individuos para sacar divisas del país de forma libre, esta mañana llegó a superar los $170, aunque luego retrocedió hasta los $165,31. Esta semana, esta cotización escaló cerca de $10.

La brecha entre el dólar CCL y el dólar oficial mayorista llegó así al 113,2%. En el caso del dólar blue, la diferencia es de 130%. Se trata de porcentajes que superan a los de la hiperinflación de 1989, de acuerdo con la consultora FMyA.

El dólar MEP, el otro tipo de cambio libre al que se accede a través de la compraventa de activos financieros, se vendía a $152,07, 1,9% menos que ayer. Este dólar avanzó cerca de $9 esta semana.

Los tipos de cambio libre comenzaron la rueda al alza, pero retrocedieron luego de los dichos de que el ministro de Economía, Martín Guzmán, diera algunas precisiones en su presentación el Coloquio de IDEA. Va a haber un cambio de dirección», dijo sobre el mercado de CCL y explicó: «Lo que pasa ahí es que, control tras control, se ha ido achicando (el mercado) y se ha vuelto más volátil. ¿Nos importa que haya un mercado de transacción de pesos contra dólares? Sí, nos importa. ¿Qué queremos? ¿Qué sea chiquito o más grande? Cuando es chiquito, pasa lo que pasa. Vamos a ir facilitando ese tipo de operatorias. Está muy alto ese tipo de cambio y afecta la capacidad para generar ingresos en dólares», admitió.

«Las restricciones al MEP y al CCL, como el parking o tiempo de espera para poder hacerse de esos dólares, fueron contraproducentes; es lógico que las desarmen, y eso debería descomprimir la brecha en esos mercados», puntualiza Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma. Sin embargo, advierte, el motivo último de los vaivenes en el dólar libre son las expectativas y las cuestiones de fondo.

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Las razones de la suba del blue, como desde hace semanas, tienen que ver con la incertidumbre respecto del rumbo económico. «Guzmán habla sobre una potencial flexibilización en regulaciones del CCL, pero todavía no tenemos nada. La medida de ayer [las mayores restricciones a los importadores] no fue lo que esperaba el mercado y sigue faltando un plan macroeconómico que intente alinear expectativas consistente con las posibilidades del financiamiento de la Argentina», explica Juan Ignacio Paolicchi, analista de Eco Go.

El dólar mayorista oficial cerró a $77,53 y avanzó cinco centavos. El minorista, por su parte, se vendió a $82,50 en Banco Nación, el mismo valor que ayer. El valor final del dólar «ahorro», con el 30% del impuesto PAIS y el 35% de retención, fue de $136,13.

La brecha entre el CCL y el oficial mayorista llegaba así al 119,8%
La brecha entre el CCL y el oficial mayorista llegaba así al 119,8% Fuente: Archivo – Crédito: Shutterstock

Ayer, el dólar blue saltó $4 y se vendió a $171, su valor histórico más alto. Este billete aumentó $24 en lo que va del mes. El mercado paralelo se calienta con cada restricción en el oficial. Luego del ajuste de las restricciones cambiarias, que se estima que dejarán afuera al 75% de quienes accedían al cupo de dólar «ahorro» oficial, en el blue se recalentó la demanda y se enfrió la oferta, hoy limitada por los controles sobre los «coleros» digitales (quienes compraban los US$200 mensuales y luego se los transferían a otros, generalmente a cambio de una comisión).

Hoy se esperaba una reacción en los tipos de cambio libres luego de que ayer por la noche el Central difundiera la Comunicación «A» 7138, mediante la que pone en vigencia desde hoy una serie de condiciones a los pagos y eleva los requisitos vigentes para dar acceso al mercado de cambios para el pago de importaciones de bienes con registro de ingreso aduanero pendiente. Esta medida, según advierten importadores, puede paralizar algunos de esos ingresos y causar mayores faltantes de insumos en las próximas semanas.

Por qué es riesgosa la brecha

La brecha tiene impacto sobre las expectativas y los comportamientos de los actores de la economía. La razón principal es que cuanto más crece la diferencia entre el tipo de cambio oficial (contenido por las regulaciones oficiales) y los que están por fuera de esas restricciones, se lee una mayor probabilidad de devaluación en el mercado oficial, fogoneada por la lupa puesta sobre las reservas netas del Banco Central, que son cada vez menores.

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A grandes rasgos, el gran problema de la brecha es que es formadora de expectativas de corrección cambiaria y, a la vez, retroalimenta ese proceso
A grandes rasgos, el gran problema de la brecha es que es formadora de expectativas de corrección cambiaria y, a la vez, retroalimenta ese proceso Fuente: Archivo

A grandes rasgos, el gran problema de la brecha es que es formadora de expectativas de corrección cambiaria y, a la vez, retroalimenta ese proceso. Así lo explicó a LA NACION Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma: «En la medida en que va creciendo la diferencia, se profundizan todos los comportamientos de cobertura que hacen los agentes para prevenir las consecuencias de una futura depreciación, y eso termina haciendo que la economía funcione peor, porque el productor de soja no vende, el industrial pierde insumos y el exportador pierde reservas».

En el caso de las importaciones, una brecha tan grande alimentaba la posibilidad de que los importadores se sobrestockearan (en otras palabras, aumentaran su demanda de dólares) si sus expectativas es que haya una devaluación en los próximos meses; posibilidad que seguramente quedará más controlada por las nuevas medidas del Banco Central.

«Las restricciones en el acceso a las divisas para importadores pueden hacer que parte de la presión que se fue juntando en la brecha empiece realmente a verse en precios: hasta el momento, era una cuestión de expectativas, pero ahora, según cuán estrictas sean las restricciones, podríamos ver el verdadero impacto», añade Caamaño.

Por otro lado, incentiva comportamientos elusivos: la subfacturación en el caso de las exportaciones y la sobrefacturación en el caso de las importaciones. Son «ardides» que se intentaron frenar con precios de referencia y otras medidas de Aduana, pero que no se pudieron controlar del todo, señala el economista.