Salta: En centros clínicos privados un tratamiento con ibuprofeno sódico cuesta hasta $25.000

Las dosis de Luar solo son gratuitas en hospitales. Una red las entrega gratis.

Desde el pasado 16 de septiembre, cuando se autorizó en Salta el uso compasivo del ibuprofeno sódico en pacientes con COVID-19, la presentación nebulizante de uno de los medicamentos más conocidos y estudiados del mundo dividió aguas entre profesionales de la salud, centros clínicos, laboratorios e instituciones médicas.

Muchos profesionales de la salud y pacientes recuperados aseguran que acorta las internaciones y evita que muchos terminen conectados a un respirador.

Otros facultativos se muestran reacios a prescribir un fármaco que la Anmat aún no autorizó, y consideran irresponsable promoverlo.

Tras las primeras semanas de aplicación en la provincia, Adriana Virga, neumonóloga del hospital de Orán, informó que pacientes moderados a graves mejoraron notablemente con el ibuprofeno sódico. De hecho, fue esa comunidad médica la que, en desesperantes circunstancias, movió al ministro Juan José Esteban a autorizar su uso compasivo, ni bien asumió al frente de la cartera de Salud.

En estos momentos los datos más preocupantes salen de la unidad de cuidados críticos del hospital Papa Francisco.

Allí terapistas sienten que «nada está respondiendo». Ayer Ricardo León de la Fuente, jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del hospital de referencia de la zona sur de la capital, advirtió que, pese al aplanamiento que mostró la curva de contagios en las últimas dos semanas, pacientes ingresan con cuadros cada vez más graves, al punto de que ayer más del 90% de las camas con respiradores estaban ocupadas.

Gratis en hospitales

Ante una consulta de este diario, el gerente del hospital del Milagro, Julio Garzón, afirmó que el suministro de ibuprofeno sódico «está garantizado en todos los hospitales públicos de la provincia», sin costo alguno para los pacientes, a partir del acuerdo que el Ministerio de Salud de Salta suscribió un par de semanas atrás con Luar.

“Ninguna obra social cubre las prestaciones con ibuprofeno sódico ni reconoce reintegro alguno por los gastos clínicos aparejados a la terapia, porque es un fármaco experimental que solo está autorizado para su uso compasivo en pacientes con COVID-19 y no está nomenclado.

Por estos días la Dirección de Farmacias de la cartera cuenta con más de 20.000 dosis que le envió el laboratorio cordobés. Se trata de pequeños frascos que contienen una solución nebulizante rotulada como Luarprofeno. No se trata de otra cosa que de ibuprofenato sódico, fármaco que se encuentra en fase experimental y aún no cuenta con autorización de la Anmat, de modo que su comercialización está prohibida.

Para la Provincia, no obstante, la adquisición del recurso terapéutico supuso una erogación que, para sortear escollos formales, se encuadró como un aporte al desarrollo de la formulación que está autorizada a requerimiento de cualquier médico que quiera prescribirla para su uso clínico y con el consentimiento informado del paciente.

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Impagable en clínicas

Lejos del acceso ágil y gratuito que tiene garantizado hoy el ibuprofeno sódico en hospitales públicos, en centros clínicos privados cada dosis cuesta a pacientes hasta $1.000, como comprobó El Tribuno en los últimos días con documentación respaldatoria. Pacientes recuperados, incluidos profesionales de la salud que aseguraron haber tenido notoria mejoría en la saturación de oxígeno en sangre luego de una o dos aplicaciones, precisaron que el tratamiento regular consta de 20 a 25 nebulizaciones. O sea que cada tratamiento les cuesta a pacientes internados en diferentes clínicas hasta $25.000.

En Salta solo están autorizados dos tratamientos bajo la figura de uso compasivo. Uno es plasma, que movió una investigación penal contra una empresa que exigía $30.000 por las transfusiones, y el otro es el ibuprofeno sódico, que parece correr por carriles bastante parecidos.

El ibuprofeno soluble nebulizable tiene, por cierto, algunas aristas que lo diferencian del plasma. Solo algunos de los centros clínicos lo utilizan con resultados que hablan muy bien de sus equipos de salud. Otros no lo usan, no por argumentos científicos que expongan efectos adversos en pacientes tratados, sino por objeciones técnicas, ambientales y legales que comprenden a las dificultades de acceso que tiene el ibuprofeno sódico en Salta. Los centros clínicos que cobran $1.000 por dosis no las reciben sin costos de Luar. Esta situación se habría zanjado si la cartera de Salud, como rectora de un sistema de Salud integrado, hubiera extendido el suministro si costo del ibufropeno soluble a clínicas privadas. La decisión -claro está- hubiera implicado un mayor esfuerzo presupuestario y otras controvertidas implicancias.

Pero la realidad es que el acceso al ibuprofeno está planteado hoy con una vía única y onerosa que, ante una sanción a clínicas, podría dejar a miles de salteños afiliados a distintas obras sociales sin posibilidad de acceder al recurso terapéutico. Cualquier análisis serio no debería soslayar gastos clínicos, porque la terapia demanda mucho más que un simple nebulizador.

Una red de farmacéuticos lo produce y entrega gratis

Una red que agrupa a más de 500 farmacéuticos formulistas a lo largo y ancho del país produce y entrega el ibuprofenato sódico gratis a médicos que lo requieren en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tierra del Fuego, Entre Ríos, Neuquén, La Rioja y Tucumán.
Ante una consulta de El Tribuno, referentes de la red Magistral Mente afirmaron que no existe impedimento legal alguno para que farmacéuticos formulistas de Salta puedan producir y entregar el ifuprofenato soluble nebulizable, como cualquier otro preparado magistral, sin necesidad de que médicos de la provincia sigan dependiendo de una cadena de favores para traer dosis desde Tucumán. “Nosotros recibimos muchos pedidos desde Salta y les hacemos llegar los frascos multidosis para tratamientos completos sin costo. Solo tienen que cubrir los gastos de envío, que ascienden a 400 pesos”, explicó uno de los farmacéuticos formulistas que tiene la red Magistral Mente en Tucumán.

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En los últimos días, las autoridades de la Cámara farmacéutica de Salta tomaron contacto con referentes de la red Magistral Mente y la Dirección de Farmacia de la cartera provincial de salud. La entidad, en respuesta a numerosas consultas, tomó la iniciativa en procura de facilitar la disponibilidad del Ibuprofeno sódico a pacientes con COVID-19 que lo necesiten y cuenten con la correspondiente indicación médica, tal como establecen las normas que facultan a farmacéuticos a realizar preparaciones magistrales en laboratorios habilitados.
 

Un kilo de ibuprofenato vale $4.500 y se sacan 20 mil dosis  

San Nicolás de los Arroyos, una localidad de 150 mil habitantes localizada a 230 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires y a 70 de Rosario, es hoy un centro de referencia nacional en el tratamiento de pacientes con COVID. Uno de los responsables de ello es Guillermo García, un farmacéutico que en agosto logró una formulación de ibuprofenato sódico que una red de más de 500 farmacéuticos produce y entrega hoy gratuitamente en 57 localidades de una decena de provincias. Por ahora Salta no está entre éstas, pero el colegiado que tan generosamente compartió su fórmula magistral está convencido de que en poco tiempo farmacéuticos de Salta se sumarán al tren solidario. “En un mes en mi farmacia preparé 8.300 dosis”, precisó García a El Tribuno, tras aclarar que no hay reportado un solo caso en que pacientes tratados con el ibuprofeno sódico no hayan respondido positivamente.
García dio un dato clave sobre el costo real de las dosis que en centros clínicos de Salta le cuestan a pacientes hasta $1.000. Son entre 20 y 25 las nebulizaciones que suelen insumir los tratamientos, de modo que el costo final hasta $25.000. En este punto, García remarcó que “un kilo de ibuprofenato cuesta hoy $4.500 pesos y con esa cantidad se obtienen 20.000 dosis”.
Otro de los culpables del contagio solidario de la red de farmacéuticos Magistral Mente es el inmunólogo Lorenzo Viñas, miembro del Comité de Ética del Colegio de Médicos de Buenos Aires, quien con un decidida uso de la formulación magistral logró que el tiempo de la utilización de camas y la llegada a un respirador se redujeran sustancialmente en infinidad de casos tratados con oportunidad terapéutica o, lo que es lo mismo, sin pérdida de tiempo valioso.