El taller del Siprosa que guarda secretos

Vecinos del barrio Juan XXIII denunciaron irregularidades en el ingreso del personal que trabaja en ese lugar. “Entraban pobres y después se veía cómo prosperaban en su vida”, indicó uno de ellos. No es fácil ingresar a la repartición del área de Salud.

En la puerta de entrada se puede leer, debajo del cártel de Siprosa, Dirección de Mantenimiento Técnico-Departamento Operativos Móviles. Hasta ahí es el nombre de un edificio más del área de Salud. Pero en los últimos días quedó al descubierto que en ese lugar podría haber funcionado un centro de acopio y distribución de droga en una causa que está en la Justicia Federal.

Allí trabajaban Miguel “Liro” Andrade, Walter “Hombre Lobo” Cardozo y Rubén “Leke” Suárez, señalados por los investigadores como los responsables de dirigir esta organización. El concejal José Luis Coronel, que también está mencionado en la causa -aunque no se encontraron pruebas en su contra-, fue su titular durante varios años antes de que se dedicara de lleno a la actividad política.

La sede de esta repartición del Siprosa está ubicada en la puerta de ingreso del barrio Juan XXIII (“La Bombilla”), en Italia y Alberti. Hasta hace poco, era un lugar desconocido para los tucumanos, pero cobró fama al conocerse que había quedado bajo la lupa de los investigadores antinarcóticos.

Según fuentes judiciales, allí podría haberse almacenado la marihuana que el grupo habría comprado en Corrientes y la cocaína que habría adquirido en la localidad salteña de Orán, al límite con Bolivia.

¿El centro de empleo del barrio?

Los habitantes de “La Bombilla” conocen muy bien ese lugar porque en los últimos tiempos se transformó en uno de los lugares donde sus habitantes podían conseguir trabajo. “Durante mucho tiempo hicieron entrar a vecinos para que trabajen en el lugar. Varios de ellos habían tenido problemas con la Ley, pero bueno, tenían palanca”, explicó Rosa Juárez, vecina. “Hasta sé que crearon una especie de cooperativa de chicos que cometían arrebatos para que lavaran los móviles”, añadió en una entrevista con LA GACETA.

El ejemplo más claro es el de “Liro”, “Leke” y “Hombre Lobo”, pero serían muchos más. Para ingresar, los tres presentaron certificados de buena conducta, pero según averiguó LA GACETA, tienen varias causas pendientes con la Justicia, por lo que no podrían haber accedido a los cargos que ocuparon, según fuentes del Siprosa, hace más de 10 años.

“Aquí todos sabemos que pasaban cosas raras ahí. El que entraba lo hacía pobre y después veías que prosperaba en su vida. Arreglaba su casa, se compraba primero una moto y después un auto y, algunos, hasta se fueron del barrio”, indicó Pedro, un vecino que prefirió no dar a conocer su apellido por temor a represalias. “Son peligrosos”, señaló a la hora de describirlos.

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En el vecindario hablan de que un tal Oscar “Tonga” Heredia habría comenzado a hacer ingresar a personas sin control de antecedentes, pero después continuaron con esta metodología los dirigentes gremiales que luego se lanzaron a la arena política. “Acá todos saben que Coronel y (Reneé) Ramírez los hacían entrar si es que ‘tongueaban’ (llegaban a arreglos) con ellos. Ellos les trabajaban en las campañas, ya sea de ATSA o cuando decidieron dedicarse a la política”, indicó Juan H., otro que aceptó a hablar a cambio de que se preservara su identidad.

UNA VISTA. Las paredes de los muros están decoradas con leyendas políticas a favor de oficialistas.

“Nada de lo que se dice puede ser extraño. Todo el mundo sabe que este lugar es la Siberia del Siprosa, donde terminan todos los empleados conflictivos y, encima, son del gremio”, agregó un trabajador del lugar.

Un lugar de difícil acceso

El predio de la repartición es prácticamente impenetrable. Está, todo alrededor, tapiado con muros que superan los dos metros. Las paredes blancas, que contrastan con las precarias casas del barrio, están decoradas con una sola leyenda a lo largo de toda su extensión: “Manzur-Jaldo 2019-Apoya Coronel o Fernández-Cristina-Apoya Coronel”. Ha pasado más de un año de la campaña electoral y nadie se atrevió a tocar esos escritos que sólo se van desvaneciendo por el paso del tiempo.

Al predio no ingresa ninguna persona que no esté autorizada o que no sea empleado del organismo. Para cumplir con esta disposición, en el frente hay una garita con personal de una agencia de seguridad Cóndor, la empresa que pertenecería a Jorge “Feto” Soria, ex miembro del Comando Atila, célebre grupo parapolicial que, según las investigaciones de la época, podrían haber disputado con el Clan Ale varias actividades ilícitas durante los 80 y los primeros años de los 90.

El equipo periodístico de LA GACETA conoció el rigor y celo de los cuidadores que prestan servicios en la repartición. El lunes, cuando se grababa parte del informe que se emitió en “Panorama Tucumano”, pese a que tomaba imágenes desde la calle, se presentó uno de los vigilantes para averiguar por qué y para qué se estaba filmando el lugar.

“Si traían o sacaban droga nunca lo podremos saber. Pero sí que había movimiento de camionetas, utilitarios y ambulancias todo el tiempo”, comentó Juan Rodríguez.

DE LEJOS. “Hombre Lobo” Cardozo en una visita que realizó Manzur y de la que participó Coronel.

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El Departamento de Operativos Móviles recibió una visita muy importante en mayo de 2015. El entonces vicegobernador Juan Manzur, acompañado por el ex ministro de Salud y actual diputado Pablo Yedlin, recorrió las instalaciones de la repartición con Coronel y Ramírez como anfitriones. En una de las imágenes oficiales del recorrido, aparece observando todo, desde una distancia prudencial, “Hombre Lobo”, uno de los investigados por la Justicia Federal.

Una jornada cargada de tensión

El de ayer fue un día de revuelo en la repartición. Según varios trabajadores que hablaron con LA GACETA con reserva de identidad, durante toda la mañana se realizaron reuniones entre los funcionarios que, cada tanto, recibían llamadas en sus celulares. La razón de tanto movimiento fue una sola: tratar de establecer quién habría sido el empleado que, de manera anónima, habría denunciado lo que ocurría en el Departamento. Habrían revisado los archivos para tratar de establecer si esa documentación se encontraba en el lugar. Paralelamente, el legislador Ricardo Ascárate informó: “a través de comentarios de vecinos nos enteramos que hubo empleados que movilizaron documentación que luego podrían haber quemado”.

Las mismas fuentes informaron que durante la mañana, “Liro” y “Hombre Lobo”, que fueron suspendidos hasta tanto se realice un sumario administrativo en su contra, estuvieron disfrutando de un refrigerio en el puesto de comida ubicado en la vereda de la repartición.

La aclaración del Siprosa del caso

Horas después del mediodía, cuando casi no había movimiento en , a través de un comunicado de prensa, el Ministerio de Salud emitió un comunicado de prensa con cuatro puntos sobre la polémica:

– “Independientemente de la investigación realizada por la Justicia, el Siprosa dispuso de manera inmediata el inicio de sumario administrativo correspondiente, con el fin de esclarecer esta preocupante situación”.

– “Cualquier expresión periodística o particular referida a hechos delictivos sospechados o concretos, llevados a cabo por uno o más individuos, no debería realizarse con términos que pongan bajo sospecha a toda la repartición y a los numerosos empleados que la componen y trabajan honestamente con el único objetivo de mejorar la salud de los ciudadanos”.

– “Que en el tiempo de gestión de las actuales autoridades del Ministerio de Salud de la Provincia, desde el 29 de octubre de 2015 hasta la fecha, no ingresó en el Siprosa ninguna denuncia referida a hechos de narcotráfico en esta repartición”.

– “Las autoridades tienen total y absoluta disposición para colaborar con la Justicia, con el fin de investigar todo ilícito que se haya detectado en cualquier ámbito de esta repartición”.

Fuente: La Gaceta