Las lágrimas del cielo

Cuando Rucci y Abal Medina se acercaron a la escalinata con un paraguas, simbólicamente se había transformado en el protector más grande de la historia.

En septiembre de 1955 el cielo lloró una semana seguida. Era como si supiera el sufrimiento de un pueblo. Y fue en primavera que se hicieron cargo de su golpe de otoño. Fusilaron, proscribieron, persiguieron, encarcelaron. Y antes, bombardearon.

El cielo sabía por qué lloraba.

Diecisiete años después también un 17 de noviembre de 1972, el cielo lloró. Pero eran otras lágrimas. Eran de alegría, de júbilo, de emoción, y especialmente, DE RESISTENCIA.

El 17, después de 17 años, los herederos de nuestros padres fundadores del 17 de octubre, no podíamos contener las lágrimas.

Perón en la Argentina

Cuando aterrizó el DC8 de Alitalia en el aeropuerto internacional de Ezeiza, millones de compatriotas lo veían por televisión, mientras un cerco de 20.000 policías, gendarmes y militares separaban al líder del contacto con su pueblo, y otros 18.000 estaba dispersos en la Capital y también en Vicente López.

Muy pocos se dieron cuenta, al verlo por televisión, de dos episodios vinculantes.

El General aterrizaba en un aeropuerto inaugurado durante su gobierno y se veía por televisión, inaugurada también por él. Sí. Había regresado el hacedor de 120.000 obras públicas en nueve años.

Esta narración es un testimonio para la generación del siglo XXI.

Cuando Rucci y Abal Medina se acercaron a la escalinata con un paraguas, simbólicamente se había transformado en el protector más grande de la historia. Ese paraguas lo sostenían millones de contemporáneos de la generación de los padres fundadores, de los Conintes, de los de Taco Ralo, de los de Frías, de los más jóvenes protagonistas del Cordobazo, del Lisandro de la Torre, y de tantas jornadas de lucha sintetizadas en el “LUCHE Y VUELVE”.

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Los contemporáneos de aquel tiempo, hace 48 años, sentíamos el profundo orgullo de una larga lucha. Pero el General estaba en el Hotel Internacional de Ezeiza y la dictadura de Lanusse estaba aturdida.

A Perón le había sobrado el cuero

El presidente de facto había osado decir que si a Perón le daba el cuero, que volviera. Era el mismo Lanusse que en 1951 fue preso por intentar un frustrado golpe de estado contra el gobierno constitucional de Perón.

Mientras el cielo lloraba, y la lluvia mojaba los cuerpos de los que eran reprimidos, unos pocos pudieron cruzar el rio Matanza.

Solamente decían: “Perón… Perón”

Hubo tensión. Y finalmente en la madrugada, se decidió el sábado 18 que Perón pudiera llegar a su domicilio de Gaspar Campos.

Hace casi 3000 años, en la vieja Grecia, dos libros supuestamente de Homero, dejaron testimonio de la cultura occidental, La Ilíada y la Odisea.

La Ilíada es la guerra en Asia Menor y especialmente en Troya. La Odisea, las audacias de Ulises, que, salvando todas las distancias y reduciéndolo al ámbito estrictamente nacional, nuestra Ilíada fue la resistencia y nuestra Odisea, el triunfo de la lucha del pueblo.

Este martes muchos jóvenes se preguntarán por qué la gente está en la calle. Quizás alguno pueda recibir de su abuelo alguna explicación de aquellas epopeyas. Porque no se puede explicar en palabras la enorme resistencia de un pueblo proscripto por el 4161, en una época donde la tecnología pasaba por una cinta de grabador o un disco de pasta que nos permitía escuchar en la cocina de alguna casa, en algún garaje, o en los lugares menos pensados, la palabra del general.

Cuando las lágrimas del cielo fueron intensas en septiembre del 55, los resistentes nos impactaron con un cartel que hizo historia: VILLA MANUELITA NO SE RINDE.

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De un punto lejano de un lugar cualquiera de la Argentina surgían los resistentes. Y si el 17 de noviembre es el Día del Militante, el 16 de septiembre es el Día del Resistente. Nació el mismo día que quisieron echar a Perón.

En el vuelo acompañaban al General 154 personas. El presidente del PJ de Capital y de las 22 provincias que entonces teníamos, miembros de la CGT, 62 Organizaciones peronistas, empresarios, sacerdotes, ex funcionarios, ex legisladores, científicos, artistas, deportistas y políticos no peronistas.

Era el vuelo del retorno del Jefe del Movimiento Nacional.

El 15 de agosto, Cámpora había anunciado en Madrid que Perón volvía ese año. El 7 de noviembre se publica una solicitada de Perón al pueblo argentino, donde decía “A pesar de mis años un mandato interior me impulsa a tomar la decisión de volver con la mejor buena voluntad, sin rencores, que en mí no han sido habituales, con la firme decisión de servir al país.”

El 15 de noviembre, desde Roma, Perón envía este mensaje al pueblo argentino: “Como en los mejores tiempos quiero pedir a los compañeros de antes y a los de ahora que den el mejor ejemplo de cordura y madurez política…”

A las 11 y 20 del viernes 17 de noviembre aterrizaba el avión que traía a Perón de vuelta a la Argentina después de 17 años.

Entre los tantos que viajaban lo hacía un coronel croata, Milo de Bogetich, que fue seguridad personal del General en el exilio, después de Isabel, y que murió en Asunción del Paraguay en 1988.

Este martes es el Día del Militante. El compromiso de hoy es luchar por el regreso a la doctrina que nos permita una PATRIA JUSTA, LIBRE Y SOBERANA, como lo soñó Perón y la Resistencia.