Estados Unidos investiga la muerte de un médico que recibió la vacuna de Pfizer

Un médico ginecólogo de 56 años murió el lunes pasado en Florida, Estados Unidos, a causa de una hemorragia cerebral dos semanas y tres días después de recibir la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus desarrollada por los laboratorios Pfizer y BioNTech.

Gregory Michael, un ginecólogo y obstetra del Mount Sinai Medical Center ubicado en Miami Beach, había recibido el 18 de diciembre la primera dosis de la vacuna de Pfizer que fue autorizada de emergencia en Estados Unidos. 

La muerte del médico es investigada por forenses de Miami a pedido del Departamento de Salud de Florida, quienes precisaron que su muerte no se ha relacionado de forma definitiva con la vacuna suministrada por la farmacéutica estadounidense, sin embargo es una de las opciones que se investiga.

Por otro lado, la farmacéutica Pfizer afirmó: «Estamos investigando activamente este caso, pero no creemos en este momento que haya una conexión directa con la vacuna», y añadió: «Es un caso clínico muy inusual de trombocitopenia grave, una condición que disminuye la capacidad del cuerpo para coagular la sangre y detener la hemorragia interna».

Mientras tanto, la viuda de Michael, Heidi Neckelmann, publicó en Facebook un relato de cómo fueron los últimos días de su marido, que habría tenido «una reacción muy fuerte» a la vacuna de Pfizer.

«Era un hombre muy sano de 56 años», explicó Neckelmann sobre su marido. Tres días después de darse la vacuna contra el coronavirus el médico «vio que tenía una fuerte manifestación de petequia en sus pies y manos» por lo que fue a la guardia del Mount Sinai Medical Center, recordó su viuda.

Las manchas púrpuras y marrones que vio Michael en sus manos y pies podrían haber sido producidas por un trastorno de coagulación de sangre. Neckelmann reveló que la cantidad de plaquetas en la sangre de su marido «era 0» cuando la cantidad normal de plaquetas por microlitro de sangre «varía entre 150.000 y 450.000», según aclaró la mujer.

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Neckelmann reveló que «expertos de todo el país» intervinieron en el tratamiento de Michael, pero nunca lograron normalizar su conteo de plaquetas. El médico murió de una hemorragia cerebral dos días antes de que pudieran hacerle «una cirugía como última oportunidad».

«Era pro vacuna, por eso se la dio. Creo que es importante que la gente sepa cuáles son los efectos que puede tener, que no es buena para todo el mundo, y que en este caso destruyó una vida hermosa, una familia perfecta y afectó a toda una comunidad», explicó la mujer.