Los rompevidrios volvieron con todo: Dos ataques en una hora

Los ataques se produjeron en horas del mediodía, en diferentes puntos de la capital tucumana.

La modalidad de robo mediante el ataque a automóviles detenidos en un semáforo o estacionados, denominada «rompevidrios», asoló a Tucumán en 2019, hasta que  a principios de 2020, la pandemia redujo la circulación vehicular.

Basicamente consiste en la rotura de los cristales de un vehículo para apoderarse de objetos de valor, principalmente bolsos, mochilas y celulres, que son llevados en el habitáculo, aprovechando el susto y la sorpresa de las víctimas.

La ola de asaltos de este tipo que se desató en 2019 cedió cuando la Policía armó operativos de prevención en los puntos más sensibles de San Miguel de Tucumán, y se extinguió cuando la cuarentena total redujo el volumen de circulación vehicular.

Pero este lunes, los rompevidrios volvieron con todo, protagonizando dos ataques que, con menos de una hora de diferencia, despojaron de costosos bienes al dueño de una costosa máquina fotográfica y a un ex legislador provincial.

El primer caso tuvo lugar en el pasaje Mozart, ubicado en calle San Lorenzo al 3.000, donde Martín Rodolfo Lestard (36), había estacionado su Toyota Hilux para realizar algunas diligencias.

Cuando ya se había retirado unos 40 metros de su vehículo, escuchó el estallido de uno de los cristales de la camioneta y, al voltear, vio que junto a ella estaba detenido un Vokswagen Gol y que, del asiento del acompañante había bajado el ladrón que estaba atacando su rodado.

El malviviente destrozó la ventanilla trasera izquierda y, además del equipo fotográfico, se alzó con una mochila en la que el damnificado llevaba efectos personales.

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Una hora más tarde, se produjo el segundo ataque de rompevidrios. Fue en calle San Lorenzo, entre avenida Alem y San Luis, donde el ex legislador Alberto Colombres Garmendia se había detenido a bordo de su camioneta Volvo XC40.

Esta vez los asaltantes llegaron en una moto de la cual bajó el autor del ataque, que rompió el vidrio de la ventanilla del acompañante para apoderarse de una mochila en la que la víctima llevaba $ 11 mil en efectivo, tarjetas de crédito y chequeras, demás de llaves y documentación personal.

El conductor del rodado alcanzó a sujetar la mochila, produciéndose un forcejeo que terminó cuando el otro ladrón rompió el cristal de la ventanilla trasera, lo que lo obligó a desvier la atención, permitiendo que el primer delincuente le arrebatara el botín.

Tras esa breve escena, los ladrones se dieron a la fuga en la motocicleta, que fue descripta por Colombres Garmendia como de baja cilindrada.