Sacerdotes no harán la cruz en la frente de los fieles

Hoy se conmemora el Miércoles de Ceniza, una fecha relevante en el cronograma de la grey católica mundial. Pero el coronavirus obliga que muchas de las tradiciones más habituales y reiteradas sufran modificaciones coyunturales: una de ellas es que los sacerdotes no harán la señal de la cruz tomando contacto físico con la cabeza de los fieles.

A diferencia del rito habitual, y por una orden del Vaticano, los sacerdotes sólo dejarán caer las cenizas sobre los creyentes que concurran a esta ceremonia, pero sin roce alguno.

Muchos son los cambios que se tienen que atravesar como sociedad desde el inicio de la pandemia. En diferentes contextos, todos se han visto obligados a reeducarse para cuidarse adecuadamente en lo individual y para cuidar a los que más se quiere en medio de la pandemia por covid-19, y a la sociedad en su conjunto. Por ello, todas las religiones y cultos debieron amoldarse a esta nueva forma de vivir.

El catolicismo, por su parte, comienza hoy el camino a la Pascua con un giro en las costumbres. “Este año, lo que prevé la liturgia es que el sacerdote pueda hacer aspersión con agua bendecida previamente, a una distancia prudente de la feligresía asistente, y también imponer ceniza en la cabeza de la gente”, explica el padre Abel Néstor Álvarez, párroco de la Basílica Nuestra Señora de La Merced.

El sacerdote cuenta que hasta el año pasado, para esta época, no existían restricciones en lo que respecta al contacto físico. Con la pandemia y para evitar cercanía extrema con los fieles (antes, en esta misa el oficiante imponía una cruz de ceniza en la frente de los fieles, marcada con el dedo pulgar) el rito se modifica. “El sentido de la misa de Miércoles de Ceniza es el comienzo de un tiempo de penitencia, en el cual las prácticas de la oración, del ayuno y de la caridad a través de la limosna son importantes”, expone el religioso, que asegura no haber ninguna alteración del significado de tinte espiritual con esta modificación ceremonial.

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Un gesto externo

En realidad, la importancia del rito está en la ceniza y su imposición como gesto externo, no en su totalidad del diseño de la figura de la cruz sobre la frente. “Cuando se imponen las cenizas, lo que se busca es que la persona reconozca la finitud y lo haga con humildad”, aclara el párroco.

Este año, la ceniza como signo estará presente pero sin dibujarse. Normalmente, al trazar la imagen, el sacerdote puede decir dos frases: “recuerda que eres polvo y al polvo volverás”, haciendo referencia a la finitud del ser humano; o “conviértete y cree en el evangelio”, en relación con el llamado a la conversión que hizo Jesús, que también conlleva la importancia de llevar Su palabra y Su mensaje a todos los rincones del mundo.

En cuanto a la señal que se realiza, y que en esta ocasión no estará materialmente presente, el padre Abel añade que ésta es la representación de la cruz de Cristo. “Al comienzo, la cruz era un momento de escarnio o de escándalo. Las personas que morían allí eran condenadas de la peor manera posible. Nosotros sabemos que en esa cruz (la de Cristo) hemos encontrado la salvación”, destaca.

Una recomendación

Álvarez invita a los fieles a vivir esta jornada con una buena predisposición para que Dios obre en cada uno de ellos. “El año pasado hemos comenzado una cuaresma en la que no suponíamos todo lo que iba a suceder y nos tocó celebrar la Pascua de una manera distinta, en formato virtual. Como sacerdotes escuchábamos la necesidad de la gente de acercarse a los sacramentos, a la reconciliación y a la comunión. Como este año tenemos esa posibilidad, sabiendo todo lo que hemos tenido que pasar, invito a que se acerquen a los templos con un corazón contrito, dispuesto a la conversión, al cambio, a la purificación”, subraya.

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Misa presencial o virtual

Hay muchos fieles que por la pandemia tuvieron que dejar de asistir a la Iglesia. Vivir la misa de manera on line -dice el religioso- no quiere decir que hemos perdido la esencia de lo que significa una celebración tan importante. “Es también ser prudentes, dar el ejemplo, ser testimonio de lo que significa el respeto por el otro”, manifiesta.

“La gente mayor está exenta de participar de la misa y las celebraciones durante la pandemia. Esto vale siempre y cuando la persona se esté cuidando de verdad”, aclara. A ellos, seguramente preocupados por no confesarse, los exhorta a hacer un acto de contrición perfecto y pedir perdón por sus pecados al comienzo de cada misa, pero advierte: “El Papa dice que no nos convirtamos en una Iglesia virtual. Esto (las misas virtuales) son por una cuestión circunstancial, que esperamos que pase pronto”, concluye.