A preparar la billetera: los aumentos que se vienen

Los reajustes tarifarios se concentrarán en el primer semestre del año por una razón política: mitigar los efectos de esas decisiones en el electorado.

A sacar la calculadora y hacer números para ver si es que el salario familiar alcanza para cubrir los gastos adicionales que se vienen. Por ejemplo, este mes, los usuarios tienen que abonar entre un 5% y un 7,5% por el ajuste en los servicios de internet, televisión por cable o telefonía fija. Si contrató una prepaga, la nueva factura del servicio llegará con un reajuste del 3,5% autorizado por el Gobierno nacional. Además, en estos días las naftas subieron en torno de un 7% y se espera que, en las próximas semanas, se aplique otro aumento escalonado del 11% anticipado por las petroleras.

Para abril se espera, además, incrementos en otros dos servicios esenciales: la electricidad y el gas natural. En el primer caso, la Empresa de Distribución de Electricidad de Tucumán (EDET) completará el mes que viene el aumento del 37% que arrancó en enero con una suba del 23,4% y que en abril continuará con otra del 13,6%, en el marco del proceso de Revisión Integral de la Tarifa. Para el caso del gas, la discusión tarifaria está en pleno debate y es probable que se defina un aumento de entre un 17% y un 20%.

La situación no termina allí. Para este año, la canasta de Pascuas vendría con un aumento interanual del 129%, de acuerdo con el producto y la calidad, según un estudio del Instituto de Estudios de Consumo Masivos (Indecom). La cuestión no termina allí. Como suele suceder todos los años, la cuota del colegio privado también vendrá el mes que viene con algún aumento. Esto sucede luego de que se cierran las paritarias docentes y se conoce el porcentaje definitivo del incremento salarial que impacta en la cuota.

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Las consultoras privadas estiman que este mes, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) tendrá una variación cercana al 3,5%, muy lejos de la desaceleración que estimaba el Ministerio de Economía de la Nación, que, a su vez, planteó una meta del 29% de inflación para este año. Los analistas y las consultoras privadas que participan en el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que elabora el Banco Central, habían estimado una variación anual del IPC cercana al 48%.

“La estrategia del gobierno de moderar la depreciación del tipo de cambio oficial, dar aumentos de precios Regulados por debajo de la inflación pasada y alinear las paritarias en función de la pauta del 32% va a lograr desacelerar la inflación en la previa electoral, pero no será suficiente para lograr la meta oficial del 29% para 2021”, advierte Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina. “Para cumplir con la suba de precios planteada en el Presupuesto 2021, la inflación promedio mensual debería ser inferior a 1,7% a partir de abril, lo cual es poco probable producto de la elevada inercia”, completa el economista.

Entre marzo y junio, el gobierno hará todo lo que esté a su alcance para sacar la trayectoria de la inflación del peligroso 4% mensual en el que se instaló, señala Jorge Vasconcelos, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea. Según el experto, la variación del tipo de cambio en el mercado oficial desaceleró a 2,9% mensual en febrero, y no habría que extrañarse si este mes va al 2,5 %, y menos aún en meses subsiguientes.

Vasconcelos plantea que un freno a la inflación podría ayudar a recuperar parcialmente el consumo, pero faltan vías de empalme entre la estabilización y el crecimiento. Y lo explica sobre la base de tres escenarios:

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• Varias de las medidas oficiales lucen transitorias

• El menú de instrumentos es complementado con la extensión y/o la profundización de medidas de represión, control de precios y/o restricciones para importar de una gama amplia de bienes y servicios, generando problemas de rentabilidad y abastecimiento.

• Simultáneamente la agenda política introduce cada vez más riesgos institucionales.

La política fiscal y monetaria del primer trimestre está siendo consistente con una desaceleración de la tasa de inflación, en momentos en que el “ancla cambiaria” se incorpora al arsenal. Pero perforar de modo genuino el piso del 3% mensual de inflación requiere una continuidad que hoy no está garantizada, alerta el economista. “Los subsidios por la extensión del congelamiento de tarifas, la reforma en Ganancias para subir el Mínimo no Imponible, el bono extra a jubilados, son todas medidas que tienden a confirmar la percepción de que las eventuales mejoras de recaudación serán derivadas a más gasto corriente”, completa. Paralelamente, si bien el ajuste en Ganancias implicará que más trabajadores tengan disponibilidad de dinero para consumo, el aumento del impuesto a las empresas recaerá en el precio final de los productos.